Del libro "Morning Talks" ("Charlas Matinales"), escrito por Sant Kirpal Singh


Si el ser rico es una buena cualidad, deberíamos también enriquecer a otros, y esto sólo lo podemos hacer al dar una parte de lo nuestro. Nuestro Maestro Baba Sawan Singh solía dar al principio una décima parte, pero después de algún tiempo enviaba todo a su Maestro Baba Jaimal Singh quien a su vez le regresaba algo de dinero a Baba Sawan Singh para su subsistencia y la de su familia. Baba Sawan Singh simplemente depositaba todo a los pies de su Maestro – quien le regresaba algo para la subsistencia de ellos. Nuestro Maestro solía decir que deberíamos dar una décima parte de nuestras ganancias, y que al hacer balance al final del año, descubriremos que de alguna manera hemos ahorrado en gastos, como en el caso de enfermedades y otras cosas.

Si ustedes tendrán en cuenta esto, observarán que es así. Por consi­guiente, si ustedes dan, nada pierden. Cuánto más den, tanto más recibirán a cambio. Cuando los Maestros vienen al mun­do, entregan todo a Su Maestro. ¿Qué dijo Cristo? "Si quieren entrar al Reino de Dios, vendan todo lo que tienen". Esta es la manera más elevada de entregar todo al Maestro.

Cada persona debería aprender primero a ganarse la vida honestamente, después compartir con otros. No deberían estancarse por no dar nada. Si ustedes se estancan, se sentirán petrificados internamente. Si se frota oro o plata con las manos, éstas se ennegrecerá y lo mismo sucede con el corazón en que residen estas cosas. ¿O creen que se puede volver puro tal corazón? Por eso, si uno quiere hacerse un bien a sí mismo en el camino espiritual, debe ganarse la vida por medios honestos y compartir con los demás. Empiecen dando lo mínimo que puedan dar y después den cada vez más hasta entregarlo todo a Dios.

Esta ha sido la costumbre desde el principio, desde que la historia comenzó. Desde los tiempos de Abraham todos daban una décima parte de sus ganancias.

El servicio desinteresado se lleva a cabo de dos maneras: El primero es el servicio físico. Si alguien está enfermo, sírvenlo. ¿Cómo podemos ver que alguien esté necesitado, hambriento, desnudo o pobre y no ayudarle? Los Maestros siempre han estado al lado del pobre y del necesitado para consolarlo, para elevarlo hasta el nivel de todos los demás. Si hiciésemos eso, si cada uno de nosotros compartiera con otros, no habría gente pobre en el mundo. ¿Por qué están los seres humanos tan necesitados y hambrientos? Porque no compartimos. Al compartir con otros, nuestro propio ser se expande. En el momento mismo de dar, ustedes sienten internamente una pequeña alegría. Esta es la compensación directa que se obtiene. Pero siempre que den, no lo hagan con la esperanza de obtener algo a cambio. Den por el simple hecho de compartir con los demás.

A veces damos por la recompensa que obtendremos en el cielo. Esta no es la forma correcta de dar; es necesario dar desinteresadamente. Este es una de las calidades necesarias para quienes quieren progresar en el camino espiritual. Un verdadero ser humano es aquél que vive para otros y que comparte con los demás, con el necesitado, con el hambriento, con quienes se hallan en circunstancias muy pobres y que no pueden seguir adelante. ¿Sin embargo, ¿qué es lo que hacemos nosotros? Alimentamos a nuestros hijos abundantemente mientras que los hijos de nuestros vecinos se mueren de hambre. Esto no deberíamos hacer.

Una santa mahometana, se preparó una vez para ir de peregrinación a la Meca. La Meca es un lugar de peregrinación para los musulmanes, que se encuentra en Arabia. Ella tenía algo de dinero para el viaje y cuando estaba a punto de partir, observó a una persona pobre y hambrienta a la que entregó todo el dinero que tenía, por lo cual ya no pudo ir al lugar de peregrinción. ¿Cuál fue el resultado? Un ángel se le apareció y le dijo que su peregrinación había sido aceptada.

¿Entienden lo que quiero decir? Sólo la persona que vive de sus propias ganancias, obtenidas honestamente, con el sudor de su frente, y que las comparte con los demás, es capaz de progresar en el camino espiritual.

No den con el objeto de obtener una compensación o recompensa. Den por el simple hecho de compartir con otros. Esa es su obligación hacia sus hermanos y hermanas.

Cristo una vez estaba sentado en una reunión, cuando Su madre llegó y se sentó también. Alguien le comentó a Cristo que Su madre había llegado y El dijo: "Estos son mis hermanos y hermanas y también son los hermanos y hermanas de mi madre". Todos los Maestros actúan de esta manera.

Cuando nuestro Maestro fue a Su pueblo natal, los pobres acudían a El y El les servía con todo amor. Servir a los demás y vivir para otros, es realmente la característica de un verdadero ser humano. Todos nosotros somos bestias dentro del cuerpo humano.

El tema de hoy es: en primer lugar hay que ganarse la vida por medios honestos, después compartirlo con los demás lo mejor posible. Empiecen con lo mínimo que puedan dar, ya sea una décima parte, una cuadragésima parte, pero deben dar algo.

Aquí (en el centro) se lleva un registro, una contabilidad que se revisa por un revisor de cuentas. Yo no tengo nada que ver con eso. Yo tengo mis propios ingresos, mi pensión. En cierta ocasión, cuando los contadores estaban verificando las cuentas, llegó una señora muy pobre y entregó un céntimo. El contador dijo: "bueno, algunos dan cien rupias, otros dan cincuenta, pero este donativo es el más valioso de todos". Un céntimo es más valioso cuando lo da una persona pobre, compartiendo así sus ganancias honestas, aunque éstas sean escasas. Si de estas pocas ganancias alguien da un céntimo, tiene más valor que el donativo de una persona muy rica que da cien o mil rupias.

Establecí como regla que quienes den más de treinta o cuarenta rupias como donativo, deberían venir a mí. Debo ver si se hallan en condición de dar o no. A veces, por devoción, queremos dar todo, aunque sea a costa de nuestros propios hijos. Quienes dan poquito son muy bienvenidos. Sus donativos se reciben con gran estima. No se les rechaza.. Pero a menudo observo que son precisamente las personas que no tienen suficiente para dar las que insisten enviar dinero sin mencionar su nombre. Una vez tuve un caso así. A veces niego aceptarlo, a veces lo devuelvo, a veces acepto sólo la mitad, para ver si alguien, por devoción, descuida a su propia familia. De esto me ocupo yo, así como también me ocupo de las necesidades de ustedes.

El caso que acabo de mencionar es el de un hombre que acostumbraba dar ciento cincuenta rupias al mes. Sus ingresos total no eran mayor a doscientas rupias mensuales. ¿Cómo podía dar ciento cincuenta de doscientas rupias? Investigué el asunto y descubrí que no había dado su nombre. Durante el Satsang le pedí que viniera a mí, puesto que yo había guardado el dinero sin tomar nada.

La tarea del verdadero discípulo es darlo todo, y la tarea del Maestro es no aceptar nada para Sí mismo. El discípulo puede dar por el bien de la Causa del Maestro, pero al mismo tiempo debería asegurarse de cuánto puede dar realmente. No es correcto si se olvida del bienestar de sus propios hijos. Por eso establecimos aquí una regla. Aquellos que dan más de cierta cantidad, deben acudir a mí. Es una orden muy estricta que le di a Dalip Singh (el tesorero). El puede aceptar diez, veinte o treinta rupias, pero quienes quieran dar más, deben acudir a mí. A veces las acepto y a veces no. En algunas ocasiones les regreso todo, en otras les regreso la mitad.

Una persona debería compartir con otros, pero sólo poco a poco. Que empiece con lo mínimo, ya sea una cuadragésima o vigésima parte. La décima parte ha sido el promedio. Quienes no puedan dar el diezmo, deben dar lo que puedan, aunque sólo compartan con un céntimo.

Por tanto, quienes quieren progresar en el camino espiritual deben, ante todo, ganarse el sustento por medios honestos y después compartir con los demás.

¿Saben ustedes por qué no acepto dinero de quienes no son iniciados? ¡Quién sabe cómo se ganaron el dinero! Cuando una persona es iniciada, el Maestro cuida de ella. Nadie cuida del dinero de quienes no son iniciados; lo que los no iniciados den, tendrá que devolvérseles.

Ustedes deben de ser compasivos y compartir con los demás. No den con la esperanza de recibir algo a cambio, o por lo que pudieran recibir después de esta vida. Esto no es lo que se requiere. Cuando den, háganlo sin reservas y compartan con otros. Son sus hermanos y hermanas en Dios. ¿Entienden ahora lo que significa caridad? Estas cosas no se explican en los libros.

No acepten nada para ustedes mismos. La regla principal es por eso: gánense el propio sustento por medios honestos, después compartan con los demás, aunque sea con una mínima parte. Mientras más puedan dar, después de haber cuidado de las necesidades de sus familias, tanto mejor. Finalmente darán todo por amor a Dios. Deberíamos dar sin la mínima esperanza de recibir una recompensa, dar desinteresadamente. Todos somos hermanos y hermanas en Dios.

Había un santo llamado Baba Kahan, a quien Baba Sawan Singh acostumbraba dar diez rupias cada vez que lo encontraba en Peshawar. En una ocasión, Baba Sawan Singh ganó una buena cantidad: mil o dos mil rupias. En esa ocasión fue a ver a Baba Kahan y puesto que me encontraba en Peshawar en aquel entonces yo lo visité también. Baba Kahan le dijo a Baba Sawan Singh: "Mira, esta vez quiero veinte rupias", y el Maestro le preguntó: "¡Qué! ¿Te has vuelto codicioso?" Baba Kahan le respondió: “No, de ninguna manera. Quiero ese dinero extra para extraer el veneno de todo ese dinero que has ganado adicionalmente. Antes ganabas menos y yo sólo aceptaba diez rupias para ayudar a los pobres; ahora quiero veinte, únicamente a razón de que has obtenido más dinero. Compártelo con los demás." El no aceptaba nada para sí mismo. Esto es lo que en realidad significa "dar".

Si damos algo y queremos alguna compensación, eso no es servicio desinteresado. En los diarios espirituales hay una columna para esto, ésta tiene su significado y es para el bien de ustedes. ¿Entienden el propósito de esto y lo que significa caridad? Si esperan una recompensa, entrará en vigor la ley de acción y reacción. Pero una madre, cuyos niños están hambrientos, se privará de un bocado para dárselo a ellos. Ella no espera recompensa alguna. Así pues, ayuden a otros desde este punto de vista, y con este espíritu.

A veces damos por presumir; esto es únicamente para gozar de la estimación de los demás. Esa caridad no es caridad. Cristo dijo: "Si una mano da algo, la otra mano no debe saberlo". Esto es lo que significa caridad.