Del libro "Jap Ji; El mensaje de Guru Nanak" escrito por Sant Kirpal Singh


La religión, como generalmente se entiende hoy, ha sido burda y erróneamente concebida. Oraciones que constan de frases hechas, ceremonias obligadas, rituales de larga duración, adhesión a símbolos externos a expensas de su significado espiritual interno, y superioridad de un credo sobre otro, estos y otros absurdos similares han usurpado el nombre de la religión. Una religión le hace la guerra a otra; hermanos luchan contra hermanos, so pretexto de diferencias de opinión sobre los medios de salvación. A menudo se han predicado en nombre de la religión, derramamientos de sangre, falsedad, odio, intolerancia y fanatismo, mientras que las funciones vitales de la religión, como son la paternidad de Dios y la hermandad del ser humano, se han reducido a cero.

La razón ha sido del todo relegada, reduciéndose la religión a una mera profesión de credos y dogmas. Las palabras han reemplazado a las acciones. A la religión parece que ya no le preocupan los aspectos que ennoblecen, como el conocimiento del propio ser y la unión con el origen divino. La búsqueda de Dios en la observancia de medios externos, y la repetición de fórmulas orales, la concurrencia a peregrinaciones y sinagogas entre corazones insensibles, revelan las profundidades en las que se ha hundido la religión. En el pasado, muchos hombres inspirados por la gracia divina que tuvieron que enfrentarse a situaciones similares, se rebelaron contra las religiones fosilizadas y contra códigos ritualistas del gremio sacerdotal.

¿No es esto deplorable? ¡Es en verdad un triste espectáculo! Afortunadamente, todo ello se debe al hecho de que la gente no sepa lo que es la verdadera religión, la cual no sabe de artificialidad alguna. La esclavización por parte del clero no es la mira de la religión, cuyo propósito no es atar, sino liberar al ser humano de su esclavitud.

El Maestro prescribe una religión que enseña la igualdad del ser humano. La naturaleza no distingue entre un hindú, un mahomentano o un cristiano; todos pertenecen a la única humanidad que hay en la tierra. Guru Nanak nos exhorta a que aceptemos esto, la hermandad del ser humano, como la más grandiosa de las religiones. (estrofa XXVIII)

Deberíamos considerar a todos los eres humanos como nuestros iguales, sin que importe su color o credo. Del mismo modo que en una clase los alumnos de todas las sectas y denominaciones se sientan juntos, juegan juntos, se aman y aprenden las mismas lecciones del mismo instructor, así también el mundo entero debería ser como una clase, sin que se observara distinción alguna de casta o color. La paternidad de Dios y la hermandad de los seres humanos es la verdadera esencia de la religión. Toda la humanidad es semejante, aunque las personas tengan aspecto de sikhs, hindúes, mahometanos, judíos, cristianos, budistas o materialistas.

Todos los seres vivientes están a Tus pies, ¡oh, Señor!
Tù cuidas de todos ellos;
Todo lo que Te plazca es bueno;
esta es la forma en que Nanak Te implora.

Bilawal M.1

El Maestro ama la naturaleza y se someta a todas sus leyes. No sabe nada artificial. La naturaleza es hermosa, excepto cuando el hombre la atormenta. Por tanto, El deja que la naturaleza cuide del ser humano externo y lo protege lo mejor que pueda. La mayoría de los sabios tanto de Oriente como de occidente (Cristo, Buda Ramakrishna y otros), no interfirieron en lo más mínimo con la forma corporal que la naturaleza les dió. De hecho, no hay religión más elevada que ésta. Este es un aspecto de la religión, el lado objetivo, pero existe también otro aspecto al que podemos llamar subjetivo, el lado interno sobre el cual no tenemos conocimiento alguno. A este respecto el Maestro nos enseña a desarrollar la vida subjetiva por medios naturales, que consisten en vivir en la divinidad y en darnos cuenta de la presencia de Dios en nuestras almas. Esta es la verdadera naturaleza de la religión. No es simplemente una profesión de palabra, sino una esencia sumamente práctica y viviente.

La primera lección que hay que aprender es la de darse cuenta de la existencia de la divinidad en el ser humano y sentir, más aún, ver Su presencia misma en todas partes. Es un  principio siempre activo y en movimiento y que está difundido por toda la Creación. Es la razón de la existencia del universo mismo. La naturaleza, con sus leyes inmutables e infinidad de formas y fenómenos, no es obra del azar. Un gobernador supremo compenetra este universo, lo mantiene bajo control y lo conserva en orden.

El ser humano tiene que cosechar el fruto de lo que siembre, ya sea aquí o después de esta vida. Todos están sujetos al dominio de los karmas y nadie está exento de esto. El único medio capaz de lograr la liberación de la ley inexorable de los karmas, es la comunión con el sagrado Naam, el Verbo divino, que se aprende a los pies de un Gurmukh o Maestro. Cuando uno ha llegado a comprender esto, está en condiciones de dar el siguiente paso.

Todos los seres humanos son iguales y llevan en sí la chispa de la luz divina, que refulge siempre y es eterna. Los ritos de la sinagoga o la mezquita, las formas hindúes de adoración, las oraciones de los musulmanes o las liturgias de los cristianos, no son sino diferentes formas de ofrecer amor al único Señor supremo. Todos nosotros estamos jugueteando día y noche en el regazo de la madre naturaleza, fungiendo ya sea como hombre o como mujer, el uno activo y la otra pasiva. Todos viven en la misma tierra, bajo el mismo cielo, respiran el mismo aire, beben la misma agua. En pocas palabras, todos se nutren de los mismos elementos tierra, agua, fuego, aire y éter.

Por otra parte, todos gozan de los mismos privilegios, ya que todos tienen los mismos ojos para ver, los mismos oídos para oír, los mismos miembros para  moverse y el poder de articulación para hablar. Nadie está privado de los instrumentos de la naturaleza, pues ésta proporciona las mismas facilidades a todos por igual y concede a cada uno igual protección.

Todos los seres humanos, aquí, ahí y en todas partes, son hijos de un Padre y forman los eslabones de la inquebrantable cadena de la divinidad, a semejanza de una sarta de cuentas. Si tratan de forzar alguno de ellos, harán que resulte afectada la cadena eterna. Por tanto, no dañar a nadie es el mandato de los santos. Baba Farid dice en el Guru Granth Sahib:

Si anhelas la unión con el Señor, no atormentes a nadie.

Shalok Farid

Guru Nanak quería que cada uno de nosotros respira afinidad con la creación entera, y que mirásemos al mundo con una compasión ilimitada desde lo más profundo de nuestros corazones, deseando paz a todos. El ha expresado esto en hermosas palabras:

¡Oh, Nanak!, haz que nos elevamos con la corriente del sagrado Naam, el divino  Verbo,
hasta llegar a Tu presencia.

Y que deseamos paz en todo el mundo, bajo Tu voluntad.

¿Por qué entonces, existe toda esta variedad de símbolos y prácticas externas en las diferentes ceremonias y costumbres que prevalecen en los distintos países? El dice:

Los templos hindúes y las mezquitas de los musulmanes, son lo mismo.
Las formas hindúes de adoración y el Namaz
(forma musulmana de orar) son todas lo mismo para Él.
Toda la humanidad no es sino una emanación
de la misma fuente de vida.

Las diferencias entre personas de varios credos como turcos, hindúes y otros,
son debidas a las costumbres y modos de vivir en sus diferentes países

Guru Gobind Singh

Tomemos un ejemplo: Llevar la cabeza cubierta es signo de respeto en el occidente, mientras que en el oriente se toma como falta de respeto. Evidentemente esto cambia la forma externa de adoración del occidente frente a la del oriente. Los cristianos asisten a los servicios en las iglesias con la cabeza descubierta, mientras que en oriente los devotos hacen sus oraciones con la cabeza siempre cubierta.

Las influencias climáticas también desempeñan un papel importante para determinar la forma del ritual. Por ejemplo en Arabia, la cuna del mahometanismo, los árabes, debido a la escaséz de agua, ofrecen sus oraciones (Namaz) después de lavarse la cara, los pies y manos (Wazu); pero en los lugares donde no hay nada de agua, tienen que contentarse con  "Tayumun", que es el uso de arena para lavarse las extremidades, antes de decir oraciones. En la India, los hindúes usan el agua en abundancia, y se considera que es necesario un baño antes de celebrar las prácticas religiosas. Lo mismo sucede con el vestido y otras cosas similares.

Estas prácticas regionales las asimilaron las religiones que surgieron ahí, y esta es la razón de las diferencias en los rituales y costumbres que encontramos hoy entre las distintas religiones. Además hay variantes en el temperamento de la gente en las diferentes partes del mundo. Puesto que cada una tiene sus propias inclinaciones y su propio modo de pensar, sería sencillamente cruel imponerles a todos los mismos puntos de vista. Como resultado de esta tendencia, tenemos los diferentes sistemas o escuelas de pensamiento que existen en la actualidad, y que continúan aumentando y multiplicándose con el paso del tiempo. Todos por supuesto, tienen el propósito de que se vaya progresando en el desarrollo del intelecto humano. Por tanto, todas las personas deben escoger para sí lo que sea mejor, hasta que al fin lleguen al aspecto subjetivo de la religión, que es uno y el mismo para toda la humanidad.

Lo subjetivo o la verdadera religión, se refiere pues a un principio eterno, no a formas y costumbres externas, y es, por tanto, universal. Insiste en el avance espiritual interno y no en el apego de la mente o fórmulas externas. Es ese el aspecto singular en el que todas las religiones coinciden. El mismo acento vibra en las enseñanzas de todos los Maestros que visitaron esta tierra nuestra. Veremos la verdad confirmada en las páginas que siguen, al ir poniendo ejemplos y dando citas en apoyo a este punto de vista.

Hay entonces dos aspectos de la religión: uno es externo, que es la cáscera, y el otro el subjetivo, que es la médula o substancia. El ser humano ha empezado a darse cuenta de que la religión externa sólo tiene como mira la reforma social de cierta clase de gente. Su avance en el camino de la religión, estableciendo cada una reglas y leyes propias para su cumplimiento, facilita la conducta en la vida, en el bienestar o en el sufrimiento. Significa renunciar a todo lo que es de uno para servir sólo a esa clase de gente. Esto, por supuesto, es necesario para que un hombre viva en el mundo. Seguir las costumbres externas da como resultado la diversidad de sociedades y comunidades que existen hoy. Esto puede definirse como religión social.

Pero la religión subjetiva es enteramente independiente de las sociedades y comunidades, aunque ellas son la superestructura en que se basan estos sólidos cimientos. El deterioro es el rasgo distintivo del tiempo. Los que iniciaron religiones sociales, al estar totalmente conscientes del lado subjetivo, dejaron vestigios de la verdad fulgurando entre sus códigos de ritos y observancias externas que les sirvieron como base. Con el transcurso del tiempo, la posteridad simplemente va transmitiendo estos códigos, ignorando cada vez más las grandes y nobles verdades que sirvieron de eje para su formación original.

En estas circunstancias, la adherencia a rituales y formas externas inevitablemente toma el lugar del significado interno que una vez simbolizaron. Así, el aspecto material permanece y la esencia se pierde. El fanatismo, la intolerancia, las castas y el sectarismo son los resultados inevitables, como los seguidores de todas las religiones muestran, en una u otra forma, en su forma de proceder en la vida. Es así como se explica la corrupción que se ha introducido en la parte vital de la religión, haciendo que sea no lazo de unión, sino manzana de la discordia.

El aspecto subjetivo de la religión resplandece en las enseñanzas de todas las grandes escrituras del mundo. No hay religión que no tenga en sí una chispa de la verdad. Desde este punto de vista, todas las religiones deben ser respetadas. El lado subjetivo de la religión es lo que todos los Maestros enseñaron y es uno y el mismo para todos, sin distinción alguna en cuanto credo o clase social. Todos son bienvenidos a participar de la verdad sin detrimento de sus respectivos credos o interferencia con los mismos, pues es parte inherente de todos los credos y permite que los individuos tengan discernimiento más profundo de sus respectivas ceencias. La religión subjetiva no es un tema que se trata en libros. Es nuestra porpia experiencia la que nos lleva a comprobar las verdades que enseñan las distintas religiones.

Continuaremos ahora intentando examinar esta fase interna de la religión tal como la concibió Guru Nanak.

El Maestro explica los principios básicos. Hay un Ser que es el Creador y la causa sin causa, origen de todo. El ha creado el universo entero mediante Su Voluntad que está siempre activa y difundida por todas partes. Los científicos han llegado ahora a encontrar una unidad en la variedad de los grandes fenómenos del mundo, y vuelven sobre el rastro del origen de toda la Creación hasta la causa primordial de la cual evolucionó. De esto sigue en forma irrefutable que hay una causa que sostiene la Creación entera.

Al igual que el sol es un agente responsable de los cambios de las estaciones y del crecimiento del reino vegetal, así, hay una existencia responsable de todos los fenómenos del mundo.

El Maestro habla de ello diciendo: "Hay un Ser". Este número "UNO" se usa únicamente para denotar al Absoluto, el SIN PALABRAS. Al ser nosotros finitos, lo expresamos a Él en términos finitos.

Tú estás más allá de lo finito;
nosotros siendo finitos, Te ensalzamos en términos finitos.

Sorath M.5

Quien conozca el misterio expresado
por el número
"UNO", llega a ser - uno con Él.

Ramkali M.1