God cannot be known by the outgoing faculties, by the intellect or the vital airs called the pranas. He can be known only by the soul: like alone can know the like. When is the soul liberated? When it is analysed from mind and the outgoing faculties.

Sant Kirpal Singh


Aparte de su enfoque científico, de su accesibilidad relativamente fácil, de su cualidad de naturalidad y de la carencia de los obstáculos de las otras formas de yoga, otra característica distintiva de la Yoga de la Corriente del Sonido es el énfasis que pone en la absoluta necesidad de un Satgurú o un Maestro Competente. A pesar de que se ha mencionado algo sobre este tema al tratar las piedras angulares, queda aún mucho por decir.

La relación Maestro-discípulo (Gurushish o Gurú-sikh) es importante  en todas las formas de Yoga práctica, pero en esta forma de yoga, tiene un significado único. Porque en la Surat Shabd Yoga, el Gurú no es solamente un ser que nos explica la verdadera naturaleza de la existencia, nos instruye sobre los valores verdaderos de la vida y nos explica los sadhans que tienen que practicarse para la realización interna; él es en realidad todo esto y mucho más. Es también el guía  interno que conduce al alma de plano en plano hasta su destino final, un guía sin cuya ayuda  tomaríamos las metas intermedias por la meta final y encontraríamos barreras que nos sería imposible de superar.

No sorprende por eso, que todos los místicos que han seguido este Sendero hayan hablado con gran respeto y reverencia del papel importantísimo del Maestro. En las escrituras de Kabir leemos:

Deseo y ansío el polvo de Sus pies, el polvo que ha creado el universo.
Sus pies de loto son la verdadera riqueza y un refugio de paz.
Conceden sabiduría inefable y lo conducen a uno por el Sendero hacia Dios
.

Y las Escrituras Sikhs cantan:

Dulces son los pies de loto del Maestro;
Por decreto de Dios uno los ve; Y miles son las
bendicones que siguen a esta visión.

Gurú  Arjan

De los Sufíes tenemos:

Si hasta la eternidad tuviera que cantar sus incontables
bendiciones, apenas si podría decir algo de ellas.

Jalalud-din Rumi

Algunos místicos llegan hasta el punto de elevar la posición del Maestro por sobre la de Dios:

El Maestro es más grande que Dios.
Kabir

El Gurú y Dios, ambos están manifestados;
¿a quién he de adorar y rendir obediencia?
Maravilloso es ciertamente el Gurú que ha revelado el poder de Dios en lo interior.

Sehjo Bai

Todo esto puede inducir al escéptico a sospechar idolatría humana, y  puede preguntar: ¿Por qué esta deificación de un ser humano? Los místicos a veces han respondido a esta pregunta con sagrada indiferencia:

La gente grita  que Khusro se ha vuelto idólatra;
Ciertamente que sí, pero ¿qué tiene el mundo que ver conmigo?

Amir Khusro

Pero a veces, ellos mismos la han contestado ampliamente:

Sin la generosidad del Maestro uno no obtiene nada,
aunque practique un millón de obras meritorias.

Gurbani

La devoción a Dios le mantiene a uno enredado en esta vida (física);
considéralo seriamente. Pero la devoción al Maestro le lleva a uno de regreso a Dios.

Kabir

Entra dentro de tí y verifícalo por ti mismo.
¿Cuál es más grande de los dos: Dios o el Gurú?

Gurbani

Dios me ha conducido al desierto del mundo,
pero  el Maestro ha roto las incesantes cade
nas que me ataban a la transmigración.

Sehjo Bai

Todos los grandes instructores espirituales han afirmado que sin la ayuda  de un Maestro Viviente, la jornada espiritual es difícil de atravesar hasta su fin. Jalalud-din Rumi, el místico persa, hace una fuerte  alusión a esto al decir: Velado le fue esto a Moisés a pesar de toda fuerza y luz, entonces, tú, que no tienes alas, no trates de volar.

Y  aún aclara más su sentido en otra parte:

Encuentra un espíritu Maestro, porque sin su eficaz ayuda y dirección,
esta jornada está llena de peligros, riesgos y temores.

En los Evangelios vibra esta misma nota a través de los dichos de Jesús:

Nadie viene al Padre sino por mí.
San Juan

Nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre,
sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

San Lucas y San Mateo

Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere;
y yo le resucitaré en el día postrero.

San Juan

Al conferir el apostolado a los doce discípulos, Jesús les dijo:
El que os recibe a vosotros, a mí me recibe;
y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

San Mateo

Por consiguiente, Él es capaz de dar la salvación a aquellos que vienen a Dios por su intermedio, ya que siempre vive para interceder por ellos.

El Maestro es ciertamente el “Intercesor” o Rasul, que se mueve entre nosotros y Dios, uniéndonos  al Sagrado Verbo; y sin Él no podría haber sino una pequeña esperanza de salvación. Ninguna amistad podría ser más grande que su amistad, ningún amor más verdadero que su amor, ningún don más grande que su gracia. Los vientos del acaso pueden soplar separando a otros y la muerte puede separar a los más fieles amantes; sólo Él es infalible, tanto en la vida como en la muerte:

Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,
hasta el fin del mundo. Amén.

San Mateo

Sólo es un amigo aquél que me acompaña en mi última jornada,
y me escuda ante el Juicio de Dios.

Gurbani

Otros dones pueden deteriorarse y perecer, pero Su don, el don del Verbo de Dios, es imperecedero, indestructible, siempre resplandeciente, siempre fresco, siempre nuevo, una gracia en vida, una gracia mayor en la muerte.

¿De dónde deriva el Maestro ese poder único y sobrehumano que le hace casi igual a Dios en los ojos de sus discípulos, lo coloca incluso por encima de Dios? ¿Puede la carne mortal competir con el Inmortal y lo finito adelantarse al Infinito? Esto bien puede parecer una paradoja para el mundo, pero aquéllos que han entrado en el Reino Interior con los ojos abiertos, no ven en ello contradicción, sino sólo el misterio de la grandeza de Dios. El verdadero Maestro es aquél que bajo la instrucción y dirección de su propio Maestro, ha aprendido a analizar el alma desde el cuerpo, ha recorrido el sendero interno hasta su fin, ha contemplado la fuente de toda luz y vida y se ha fusionado con el Sin Nombre. Después de fusionarse con el fin Sin Nombre se vuelve uno con Él y uno con todo lo que existe. A nivel humano puede parecer tan limtado como cada uno de nosotros, pero a nivel espiritual es tan ilimitado e infinito como Dios mismo.

¡Oh, siervo mío! Obedéceme y te haré semejante a mí.
Yo dije “se” y es, y tú dirás “se” y será.

Bahá’u’lláh

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.
San Juan

El Verbo es el Maestro y el profeta, lleno de profunda sabiduría.
Gurú Nanak

Cuando agité el mar del cuerpo, una extraña verdad salió a la luz.
Dios estaba identificado en el Maestro,
y ninguna distinción pudo Nanak encontrar.

Gurú Ram Das

El Gurú es Brahma, el Gurú es vishnú, el Gurú
es Shiva, y el Gurú es el verdadero Par-Brahm,
y le ofrendamos nuestra reverencia.

La relación Gurú-sish (Maestro-discípulo), se ha descrito con frecuencia de la siguiente manera:

¿Quién es el verdadero Maestro para un discípulo?
Shabd es ciertamente el Maestro y Surat el discípulo del Dhun (Sonido).

Gurú Nanak

El Shabd-Gurú es demasiado profundo e insondable,
sin (el Poder Controlador de) el Shabd, el mundo no sería más que un desierto.

Gurú Nanak

El Verbo del Maestro es ciertamente el Maestro,
lleno del agua que da vida.
Aquél que sigue Su Verbo, cruza en verdad
los escollos del tiempo.

Gurú Ram Das

El discípulo-Surat sólo puede atravesar el Sendero
con el Shabd-Gurú, explorando los celestes misterios,
encuentra reposo en el pozo invertido (de la cabeza).

Tulsi Sahib

Ten la certeza de que el Shabd-Gurú
es el verdadero Gurú, Surat puede verdaderamente
convertirse en el discípulo del Dhun
al llegar a ser un gurmukh (recipiente para el Verbo).

Bhai Gurdas

El Gurú reside en el gagan (reino espiritual superior),
y el discípulo en el ghat(entre las cejas).
Cuando los dos, el Surat y el Shabd, se encuentran,
se unen para siempre.

Kabir

Hay una relación esencial e indivisible entre Dios y el Dios Hombre, porque éste sirve de polo humano en el cual el Poder de Dios se ha manifestado y ayuda a la regeneración de las jivas. Es innecesario hacer una distinción entre el magneto y el campo magnetizado, y por lo tanto se dice:

La devoción al Satgurú es devoción al Señor.
El Satgurú asegura la salvación por medio del
contacto con el Naam (el Poder de Dios).

Indiferente a las riquezas mundanas, él puede parecer pobre, pero es rico en la Infinitud de Dios, y una vez que las ataduras mortales han sido cortadas, es reabsorbido en el centro inmóvil, libre de toda limitación. Lo que le da su preeminencia única es precisamente esta unificación espiritual con el Absoluto y juzgarlo a nivel humano es dejar de comprenderle. Rumi ha dicho correctamente: “Jamás consideres a un Hombre-Dios como a un ser humano, porque aunque parezca ser tal, es en realidad mucho más.” Llega a convertirse en el Maestro gracias a Su potencial sobrehumano; habiéndose fusionado con la Conciencia Divina, él, en su estado humano, se convierte en Su agente y no habla en su calidad individual, sino como el portavoz de Dios.

Su mano es la mano de Dios,
y el Poder del Señor opera a través de El.

Rumi

¡Oh amigo mío! Nada hablo por mí mismo,
solamente expreso lo que el Amado pone en mi boca.

Gurú Nanak

Nada hago por mí mismo, sino que según me
enseñó el Padre, así hablo.

San Juan

Siendo el Maestro lo que es, no es de sorpenderse que sea considerado tan altamente. Por ser un instrumento de lo Divino, alabarle es tan sólo otra forma de alabar a Dios, y ensalzarle poniéndolo por encima de Dios, no es establecer una oposición entre lo finito y lo Infinito, sino sostener que desde el punto de vista humano, el aspecto de Dios se inclina hacia el hombre para elevarlo hacia Sí (lo centrípeto), es más elevado que el aspecto que meramente le permite recorrer su camino en el mundo de la relatividad de nacimiento en nacimiento (lo centrífugo), aún cuando a nivel más allá de lo humano pueda verse que en realidad ambos son uno e indivisibles.

El sistema en el cual el preceptor es tan indispensable en todos los aspectos de la disiplina y progreso del estudiante, tanto internos como externos, y sin cuya instrucción y guía nada podría llevarse a cabo, debe hacer especial énfasis in el principio de la gracia, y la literatura mística no deja de destacar y subrayar este aspecto. Pero si visto desde un ángulo, es el Maestro el que confiere todo a Su discípulo, no debe olvidarse que al hacerlo está solamente pagando una deuda que tiene con Su propio Gurú, pues el don que concede es el don que Él mismo recibió cuando aún estaba en el estado de discípulo y así, nunca pretende nada para Sí sino que atribuye Su poder a la Gracia de Su propio Maestro. Además, visto desde otro ángulo, todo se encuentra en el discípulo mismo, y el Maestro no agrega nada desde afuera. Sólo cuando el jardinero riega  y cuida la semilla brota ésta a la vida, sin embargo el secreto de la vida está en la semilla misma y el jardinero únicamene puede proporcionar las condiciones para que fructifique. Esta es en realidad la función del Maestro.

Una antigua parábola hindú ilustra vívidamente este aspecto de la relación entre el Maestro y el discípulo. Relata que en cierta ocasión un pastor atrapó a un cachorro de león y lo crió con el resto de su rebaño. El cachorro, considerándose igual a todos los que veía a su alrededor, vivía y actuaba como las ovejas y los corderos, contento con la hierba que comían y con los débiles balidos que emitían. Y así pasó el tiempo hasta que otro león vio un día al cachorro pastando junto al rebaño. Adivinó lo que había pasado y compadeciéndose de la suerte del cachorro se acercó a él y lo llevó a la orilla de un plácido arroyo, le hizo contemplar el reflejo de los dos en el agua y volviéndose emitió un poderoso rugido. El cachorro, comprendiendo ya su verdadera naturaleza, hizo lo mismo, y los que hasta entonces habían sido sus compañeros huyeron despavoridos. Por fin era libre para gozar del lugar que le correspondía, y a partir de ese día correteó por los alrededores como el rey de la selva.

El Maestro es ciertamente ese león. Viene a despertar al alma de su letargo, y presentándole un espejo le hace contemplar su propia gloria innata la cual, sin su ayuda, hubiera continuado ignorando. Sin embargo, si ella no fuera de la misma esencia de la vida, nada podría elevarla a la conciencia espiritual. El Gurú no es sino una vela encendida que enciende las que están apagadas. El combustible está ahí, la mecha está ahí, él concede solamente el don de la llama sin pérdida alguna para sí mismo. Lo semejante toca lo semejante, la chispa pasa, y lo que estaba oscuro se ilumina, lo que estaba muerto brota a la vida. Y al igual que el cirio encendido, cuyo privilegio no estriba en ser un cirio individual sino en ser el asiento de la llama sin individualidad, que no pertenece a este cirio ni a ese otro, sino a la esencia misma de todo fuego, lo mismo sucede con el Verdadero Maestro. El es un Maestro, no por virtud de ser un maestro individual como cualquier otro, sino que es un Maestro que lleva en Sí la Luz universal de Dios. Por otra parte, tal como la vela que está aún encendida (no una que ya se ha consumido) puede encender otras velas, igualmente sólo un Maestro Viviente puede transmitir el toque vivificante que se necesita, no uno que ya ha partido de este mundo. Aquellos que partieron fueron grandes ciertamente, y dignos de todo respeto y veneración; pero lo fueron preeminentemente para su propio tiempo, y la tarea que llevaron a cabo en beneficio de sus contemporáneos, debe ser llevada a cabo para nosotros por uno que viva y se mueva entre nosotros. El recuerdo de esos Maestros es un tesoro sagrado, una perenne fuente de inspiración; pero lo único que nos enseña es buscar en el mundo de los vivos aquello que ellos mismos fueron. Sólo el beso del Príncipe Viviente (Maestro) pudo traer de vuelta a la vida a la bella Princesa Durmiente (alma), y sólo el toque de una Belleza Viviente, pudo restaurar a la bestia a su gloria prístina y original.

Siendo como es, la guía de un Maestro perfecto una necesidad primaria, la tarea de encontrar y reconocer a un alma de esa calidad, se convierte en una tarea de máxima importancia. No faltan en el mundo los falsos profetas ni los lobos en piel de oveja. El término mismo, Satgurú, o verdadero Maestro, implica la existencia de lo contrario, y es siempre lo falso lo que trata de atraer nuestra atención a cada momento. Sin embargo, aunque sea difícil encontrar a un Dios-Hombre (porque tales seres son escasos, discretos en su humildad y les disgusta hacerse notar al efectuar milagros espectaculares, o buscando publicidad) no es del todo imposible distinguirlo del resto de los hombres que le rodean. Es una encarnación viviente de lo que enseña, y a pesar de que pueda parecer pobre, es rico en su pobreza:

Podemos parecer mendigos, pero nuestras acciones
son más que reales.

Shamas Tabrez

El Maestro es desapegado de los objetos mundanos y jamás es codicioso. Transmite sus enseñanzas e instrucciones como un don gratuito de la naturaleza, sin buscar nada en cambio, viviendo de su trabajo y nunca de las ofrendas de los demás.

No te inclines ante aquel que se llama a sí mismo Maestro,
pero que vive de la caridad de los demás.
Sólo pertenece al verdadero Sendero aquel que gana
su propio sustento y de ello da al necesitado.

Guru Ram Das

Además, una verdadera Alma Maestra jamás causa contradicciones en nuestra mente; todas las distinciones entre fé y fé y entre credo y credo, se desvanecen ante su toque maestro y la unidad de la experiencia interna contenida en las diversas Escrituras se revela claramente:

Sólo los ojos del joyero experimentado
pueden distinguir de una sola mirada el rubí.

Nand Lal

El único tema que se repite en las enseñanzas de tales Maestros es que, a pesar de todas las aparentes diferencias externas que tanto nos confunden, la esencia espiritual interna de las diferentes enseñanzas religiosas es la misma. De aquí que los Maestros no vengan a propagar nuevos credos o dogmas, sino a cumplir la ley existente:

¡Oh, Nanak! Reconoce como el Maestro perfecto
a aquél que une a todos en un solo abrazo.

Gurú Nanak

Si trata de convertir algo, no es la forma ni el nombre externo lo que busca, sino el bautismo del espirítu interno. Para Él, la vida interna es una ciencia abierta a los hombres de todos los credos y de todas las naciones; y a quienquiera que emprenda la práctica  de su disciplina, le serán dadas todas las cosas por añadidura.

Es pues el mensaje interno lo que tiene importancia capital en las enseñanzas de un verdadero Maestro. Es el que más acertadamente puede interpretar el verdadero significado de las Escrituras, pero no habla como un erudito en tales asuntos, sino como uno que ha experimentado lo que está registrado en tales escritos. Puede utilizar las Escrituras para convencer a los que Le escuchan de que lo que enseña es la más antigua verdad, pero Él mismo  no está nunca sujeto a ellas, y su mensaje va más allá del nivel meramente intelectual. Está inspirado por la intensidad y vividez de una experiencia directa de primera mano.

“¿Cómo podemos estar de acuerdo”, dijo Kabir a los teóricos pandits, “cuando yo hablo por experiencia interna y vosotros sólo por lo aprendido de los libros?”. El hace que el buscador se vuelva hacia adentro hablándole de los ricos tesoros que ahí se encuentran.

¿Por qué te consideras como una débil forma
cuando el universo está encerrado dentro de tí?

Alí

El Reino de Dios no vendrá con advertencia,
el Reino de Dios está entre vosotros.

San Lucas

Invitando y persuadiendo al discípulo a emprender la disciplina que descubre este tesoro, dice:

Elimina la fluxión que está en tu cabeza
y en su lugar respira la Luz de Dios.

Rumi

Y si él es en verdad un instructor perfecto, esta disciplina no se enfocará a la Hatha Yoga o a otra práctica extrema de esta clase, sino a la audición y visión trascendentales, acompañadas de una constante purificación externa de nuestros pensamientos y acciones, por medio de la moderación y de la autocrítica introspectiva, y no mediante la tortura, austeridad o ascetismo. Pero el signo infalible y más importante del Satgurú es que sus enseñanzas no sólo estarán siempre centradas en esta ciencia interna, sino que al momento de la iniciación será capaz de dar al discípulo una experiencia definida (por muy rudimentaria que ésta sea) de la Luz y el Sonido internos, y cuando el discípulo haya aprendido a elevarse por encima de la conciencia del cuerpo, la forma radiante del Maestro aparecerá para guiarle de ahí en adelante en la larga jornada espiritual.

La forma maravillosa y luminosa del Maestro,
sólo un verdadero Maestro puede hacerla manifiesta al espíritu.

Gurú Nanak

En vano se presenta como Gurú aquél que no puede convertir la obscuridad (gu) en luz (ruh). Y Nanak ha dicho: “No creeré en la palabra del Maestro a menos que vea con mis propios ojos”. Si es un Maestro genuino, jamás prometerá la salvación que sólo vendría después de la muerte; por lo tanto, según el Maestro, esto es siempre un asunto de aquí y ahora. Si uno no ha logrado la liberación en vida, mal puede esperar alcanzarla después de la muerte. También Jesús apremió siempre a sus discípulos para que llegasen a dominar el arte de morir diariamente. Un Maestro sostiene además que la espiritualidad es una ciencia, aunque subjetiva, y que todo indivíduo puede y debe verificar esta verdad en el laboratorio de su propio cuerpo, siempre que pueda crear la condición requirida, que es la concentración en un solo punto. La vida es un proceso contínuo que no conoce fin, aunque puede adoptar diferentes aspectos en los distintos niveles de existencia. Al pasar inevitablemene de un plano a otro, se supone que uno ha muerto en y para el plano que el alma abandona; porque aún no tenemos conocimiento y mucho menos experiencia de la vida en otros planos a donde le conduce a uno la fuerza impelente de las vibraciones kármicas. Es para la liberación de esta esclavitud y forzoso ir y venir, que el Maestro prepara el camino en esta vida, conectando al jiva con las eternas corrientes de vida que se esparcen sin cesar por la Creación, y le hace a uno verdaderamente probar con anticipación lo que hay en las regiones espirituales superiores, siempre que uno esté dispuesto a abandonar la carne por el espíritu.

“Aprende a morir para que puedas empezar a vivir,” era la exhortación del Maestro Cristiano. Bendito es el hombre que diariamente se prepara para morir.

Aquéllos en quienes el Verbo Eterno habla están liberados de la incertidumbre, y es ciertamente la tarea del Maestro hacer este Verbo Eterno audible en el hombre.

¡Oh, Nanak! Corta las ataduras del mundo,
sirve al Verdadero Maestro, y Él te conferirá
la verdadera riqueza.

Gurbani

Aquél que tiene tal instructor, es ciertamente bienaventurado, porque se ha hecho en verdad amigo de Dios mismo y ha encontrado un compañero que no le abandonará ni aún después  del fin del mundo, ni en la vida ni en la muerte, y que no cesará de guiarle hasta que haya alcanzado su destino final y se convierta en algo tan grande e infinito como Él mismo.

Una piedra filosofal puede, cuando más,
convertir el metal bajo en oro.
Pero, gloria al Maestro que puede transformar
al discípulo en Su propio molde celestal.

Gurbani

Cualesquiera que sean nuestros problemas, encontramos paz y solaz en su compañía; y la asociación con Él da fuerza y estimula el esfuerzo interno. De aquí la necesidad del Satsang (asociación con el Verdadero) para aquellos que aún no han aprendido a comulgar con Él en los planos internos.

Un buscador debe indudablemente ser crítico y discriminatorio en la búsqueda de un Maestro Perfecto. Pero habiendo logrado encontrarlo (y un verdadero buscador jamás fracasará, tal es el divino secreto), ¿cuál será la naturaleza de su relación con él? ¿Seguirá analizando lo que se le dice y lo que observa? ¿Seguirá probando cada acción de su Maestro con el microscopio de su discriminación? Mantener esta actitud, aún después de haber comprobado la calidad genuina del Maestro, es no haber llegado a apreciar su grandeza ni responder correctamente a ella. Encontrar a un alma de esta calidad es encontrar a un ser infinitamente más grande que uno mismo, y saber que es uno con Dios es sentirse profundamente humilde y lleno de reverencia. Juzgarlo por nuestras limitadas facultades es como tratar de introducir el océano en un tubo de ensayo, porque Él es impulsado por razones que jamás podríamos comprender.

Aquél que puede apreciar la bendición de ser tomado bajo la protección del Satgurú, cantará eternamente su bondad, su belleza y su perfecto amor.

Si el Uno que es toda belleza, tomará mi alma vagabunda
bajo Sus alas protectoras, sacrificaría todos los imperios
del mundo por el bello lunar de Su rostro.

Hafiz

Jamás pondrá en duda las acciones de Su Maestro, aún cuando estén más allá de su comprensión, pues sabe que:

Si Khizr hiciera naufragar la nave en el mar,
aún así en ese mal hay mil bienes.

Rumi

Tendrá que desarrollar la fé de un niño, que habiendo puesto su confianza en una mano amorosa, hace lo que se le dice sin poner nunca nada en duda:

De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
San Lucas

Incluso si te pidiera teñir la alfombra de oraciones con vino,
no te sientas escandalizado sino que hazlo.
Porque Aquél que es tú Guía conoce bien la jornada y sus etapas.

Rumi

Las palabras ocultas del Dios-Hombre pueden a menudo desconcertar el entendimiento humano. Sus mandatos pueden parecer a veces contrarios a los textos de las Escrituras o la ética establecida, pero en realidad no lo son. Uno debe seguirlos con plena fé, y a su debido tiempo se revelará su verdadero significado.

Como el amor de un niño debe ser el amor del devoto, lleno de humildad y sencillez. Sólo la pureza de esta llama quemará la escoria del mundo.

Aviva el fuego del amor y quema todas las cosas,
y luego asienta tu pie en la tierra de los amantes.

Baha’u’llah

Une con soldadura el recipiente, ahora roto en mil pedazos, para que pueda estar en condiciones de contener la Luz de Dios. Es el lazo entre el buscador y su Amigo, y por su intermedio, entre el buscador y el Absoluto. ¿Cómo puede uno amar al Sin nombre y al Sin Forma, si no es a través de Aquél que es Su verdadera encarnación? Porque, como el Señor lo reveló a Mahoma:

Yo no vivo en el cielo ni en la tierra, ni siquiera en el paraíso.
¡Oh, bienamado, créeme! Por extraño que parezca,
yo vivo en el corazón del devoto,
y ahí es donde se me puede encontrar.

Rumi

En este sendero místico, el razonamiento es una ayuda, pero es también un obstáculo. Sólo el amor puede tender un puente sobre el abismo, atravesarlo, y entretejer lo finito con lo Infinito, lo mortal con lo Inmortal, lo relativo con lo Absoluto. Esta clase de amor no es de este mundo ni de esta carne. Es la llamada de alma a alma, de lo semejante a lo semejante, el purgatorio y el paraíso. ¿Quién podría describir su éxtasis?

No hables del dolor de Leila o del de Majnun,
tu amor ha convertido en nada los amores de antaño.

Saadi

Vive libre de amor, porque su misma paz es angustia.
Poema árabe

Millones hay que hablan de amor, y aún así, cuán pocos saben.
El verdadero amor es no dejar de recordar ni siquiera por un instante.

Kabir

Ciertamente, este recuerdo incesante es de la esencia del amor. Quien recuerda de esta manera, debe necesariamente vivir en continuo recuerdo de los mandamientos de su Bienamado en perpetua obediencia. Este es el amor que quema en su fuego los residuos del ego; el pequeño ser se olvida y el amante rinde su individualidad en el altar del Bienamado.

El amor no crece en el campo, ni se vende en el mercado;
Quien quiera tenerlo, sea rey o mendigo, debe pagar con su vida.
Lleva tu cabeza en la palma de tu mano, como una ofrenda,
si quieres entrar en el reino maravilloso del amor.

Kabir

Y también:

Maldita es la vida en la que no se encuentra amor para el Señor;
Da tu corazón a Su siervo, porque Él te conducirá a Dios.

Este rendimiento del ser es sólo un preludio de la herencia que recibiremos de un Ser más grande y más puro que lo que de otra manera conoceríamos, porque tal es la potencia de su magia, que cualquiera que golpease a su puerta será teñido de su mismo color.

Un amante se convierte en el Bienamado, tal es la alquimia de su amor;
Dios mismo está celoso de ese Bienamado.

Dadu

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo,
mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne,
lo vivo en la fé del Hijo de Dios,
el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

San Pablo

Esto es lo que los místicos cristianos proclaman cuando hacen hincapié en la necesidad de la “Muerte en Cristo”. Sin este rendimiento del ser, el aprendizaje, por sí mismo, es de muy poca utilidad.

El mundo está perdido en la lectura de las escrituras,
y aún así nunca llega el conocimiento,
pero al que tiene un ápice de amor, todo le es revelado.

Kabir

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
San Juan

El secreto de los misterios de Dios es el amor.
Rumi

En verdad, en verdad, os digo, que sólo los
que han amado han alcanzado al Señor.

Gobind Singh

Y nosotros hemos conocido y creído el amor
que Dios tiene para con nosotros; y el que
permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

San Juan

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
San Juan

Esta relación de amor entre el Satgurú y su shishya, el Dios-Hombre y su discípulo, abarca muchas fases y muchos desarrollos. Empieza con el respeto por aquél que sabe más que nosotros. A medida que el discípulo empieza a apreciar la desinteresada preocupación del Maestro por su bienestar y progreso, sus sentimientos empiezan a suavizarse con el rocío del amor y comienza a desarrollar fé, obediencia y reverencia. Con mayor obediencia y fé se produce un mayor esfuerzo, y con mayor esfuerzo viene mayor afecto del Maestro. El esfuerzo y la gracia van unidos y cada uno ayuda a su vez al desenvolvimiento del otro. Como el amor de una madre por sus hijos, es el amor del divino pastor por Su rebaño. No hace diferencia alguna entre el que merece y entre el que no merece, sino que al igual que la madre, la profundidad de su amor y sus tesoros están abiertos para aquellos que responden a su amor.

El es igual con todos, sin embargo, cada cual recibe
su parte de acuerdo a su propio esfuerzo.

Gurú Amar Das

Con mayor esfuerzo de su parte y mayor gracia del Maestro, el discípulo va progresando más en sus prácticas internas que le conducen finalmente a trascender completamente la conciencia del cuerpo. Al lograr esta trascendencia, el discípulo contempla a su Maestro que le espera en Su forma radiante para recibir y guiar su espíritu por los planos internos. Ahora, por primera vez Le contempla en Su verdadera gloria y se da cuenta de la insondable dimensión de Su grandeza. Desde ese momento sabe que Él es más que humano y su corazón desborda en cantos de alabanza y de humilde devoción. Cuanto más asciende en su jornada espiritual, tanto más insistente es en sus alabanzas, pues con mayor intensidad comprende que aquél a quien había considerado un amigo, no es simplemente un amigo sino Dios mismo, que ha bajado para elevarlo hacia Sí mismo. Este lazo de amor, con su desenvolvimiento gradual, se convierte en el espejo de su progreso interno, moviéndose, como lo hace, de lo finito a lo Infinito.

El amor empieza en la carne y termina en el espíritu.
San Bernardo

En su fase inicial, puede encontrar analogías en el amor terreno, el del padre y el hijo, el del amigo por su amigo, el del amante por su amado, el del profesor por su alumno, etc., pero cuando ha llegado al punto en que el discípulo descubre dentro de sí mismo a su Maestro en su gloria resplandeciente, todas las analogías desaparecen y todas las comparaciones quedan atrás, todo lo que queda es un gesto, y luego silencio...

Escribamos mejor de otra manera,
los secretos del amor.
Dejemos sangre y ruído, y todo esto.
Y no se hable más de Shamas Tabrez.

Rumi

 

 

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