Del libro “Charlas Matinales” por Sant Kirpal Singh, 27 de enero de 1968

Charla disponible como mp3 –  www.audio.sant-kirpal-singh.org


Si el Maestro o Gurú está complacido con ustedes, entonces pueden estar seguros de que Dios está complacido con ustedes, porque Dios está manifestado en El. Si en el fondo de Su corazón El no está complacido, entonces ¿quién puede acercarse a Dios para que El sea bondadoso con ustedes? Si Dios no está complacido, hay una forma, hay un lugar al cual pueden ustedes acudir. Ese lugar es donde Dios está manifestado: Dios-en-el-Hombre (el Maestro). Si-Dios-en-el-Hombre no está complacido, no hay lugar.

 

¿Cuál es el criterio o cómo podemos saber si una persona ha desarrollado amor verdadero por el Maestro o Gurú? Si el Maestro no está complacido con ustedes y nos afrenta aún así, nuestro amor por Él no debería flaquear de ningún modo. Ese es el criterio para saberlo. A pesar de que Él les afrenta o les reprende (lo que naturalmente nunca hará), sin embargo, ustedes Le amarán, les sentirán atraídos por Él. A veces un niño dirá algo inconveniente a la madre, pero ella aún así, no lo tomará a mal.

Ahora surge la pregunta: ¿Cómo puede ser complacido el Maestro? Hay dos maneras para lograrlo y la primera es: todos los atributos que Él haya desarrollado en Su vida, deberíamos adoptarlos en nuestra propia vida. Deberíamos imitar, vivir conforme a esas cualidades que vemos en Él. Las cualidades que el Maestro tiene, son, en menor escala, las mismas cualidades que tiene Dios.

Dios da a todos que ha creado, porque naturalmente, el Creador ama Su Creación. El Maestro ama a Sus discípulos porque es El quien les ha dado nacimiento en el Sendero interno. Así como El nos ama, así deberíamos amar a todos. El no permite sufrir a nadie y nosotros tampoco deberíamos hacerlo. Debemos compartir con los demás. Estas son algunas de las cualidades que tiene el Maestro y son atributos de Dios reflejados en Él. La segunda manera es la de vivir estricta y literalmente como lo recomienda Él. 

Les di a ustedes un ejemplo de los cinco pandavas (príncipes) que fueron enviados a un Maestro para su educación. La primera lección que le dio, fue aprender a decir la verdad, hablar la verdad. Después les dijo que memorizaran esa lección. Todos se fueron y regresaron al día siguiente, excepto uno. El Maestro preguntó a los cuatro pandavas dónde estaba el quinto y le contestaron que aún memorizaba la lección que le había dado. 

Pasó una semana antes de que regresara y cuando regresó, dijo: “Bien, Guruji, ahora he aprendido lo que me dijiste: decir la verdad, hablar la verdad”. Los otros se rieron de él diciendo: “Mira, Guruji, nosotros memorizamos estas pocas palabras en el momento mismo que nos las dijiste, mientras que él le ha tomado una semana para memorizarlas”. El Maestro explicó entonces el verdadero significado de la lección e hizo que los otros cuatro pandavas prometieron no mentirar. Por eso, vivan ustedes de acuerdo a lo que el Maestro diga, sea lo que sea. Escríbanlo en sus propias vidas.  

Un pandit llamado Guru Dutt, era discípulo de Swami Dayanand, el fundador del Arya Samaj. Una persona le dijo que escribiera la historia de la vida de su Maestro. Dijo: “Muy bien, la escribiré”. Pasaron dos, tres meses y le preguntaron qué era lo que estaba haciendo. El contestó: “Estoy escribiendo”. Pasaron seis meses, un año y quisieron saber qué había hecho. El respondió: “Oh, estoy escribiendo sin parar”. Pasaron dos años más y de nuevo le preguntaron cuánto había escrito; y el contestó: “Oh, estoy escribiendo intensamente”. ¿Qué quiere decir el escribir la vida de un Maestro? Es desarrollar exactamente las mismas cualidades del Maestro en nuestra propia vida.

Por eso, todo lo que digamos debe ser amable. No cuesta nada hablar con palabras amables, expresadas con humildad. Si ustedes realizan esa actitud en la vida, pienso que el noventa por ciento de sus problemas podrán ser evitados. Por tanto, debemos vivir literalmente de acuerdo de lo que dice el Maestro. Esta es una de las formas de complacer al Maestro o al Gurú. La otra forma es desarrollar en nuestra propia vida las mismas cualidades que Él ha desarrollado.

En ocaciones, el Maestro tiene que entrenar al discípulo para convertirlo en un verdadero ser humano. En otras ocasiones tiene que darle un emujón a él diciéndo: “Muy bien, has hecho lo mejor que has podido y estoy contento contigo”. Otras veces, tiene que decirle al discípulo que ha cometido errores y que no presta atención al Maestro. No prestarle atención a lo que el Maestro dice, es peor que la muerte para uno que siente amor por el Maestro. Una pequeña palabra de estímulo del Maestro le da al alma del discípulo un empujón que lo eleva. 

El Maestro emplea diversos medios para hacer del discípulo un verdadero ser humano, pero por lo general la gente no lo entiende. Ustedes deberían vivir tratando de copiar la vida del Maestro, adaptando sus vidas a la del Maestro. Además deben desarrollar las buenas cualidades que Él tiene y vivir de acuerdo a Sus palabras.

La mejor manera de convertirse en la morada de todas las virtudes, es hablar amablemente y con humildad. El Maestro tiene que limpiar el corazón del discípulo - no en un día - esto necesita tiempo. La ropa que ha sido lavada puede colocarse en una canasta, pero no la ropa sucia. El Maestro tiene amor por el discípulo así como la madre ama a su hijo. Si un niño se ha ensuciado, ¿qué hace la madre? Simplemente lo lava amorosamente y luego lo abraza. Por tanto, amen al pecador, pero detesten el pecado. No tengan odio sino digan palabras dulces, llenas de humildad. Estas son las cosas por las cuales nos amará el Maestro. Deberíamos vivir conforme a lo que Él dice, aunque nos cueste la propia vida. Este es el criterio para mostrar cómo podemos complacer al Maestro. Si Él está complacido, entonces Dios dentro de Él está complacido, y de esa manera, Dios está también complacido.

Así, el primer criterio para saber si nosotros amamos verdaderamente al Maestro es: aunque Él nos odiara o nos insultara, - ¡no lo quiera Dios!, Él nunca lo hace, - pero si esto llegara a suceder, el amor de ustedes por Él no debería vacilar. Es posible que El no permita que se acerquen a Él durante algún tiempo; estoy hablando por experiencia propia, debido a algún tipo de propaganda y otras cosas – aún así, ustedes deben ganarse Su amor y deben amarlo. Este es el criterio final para mostrar a la persona que se ha convertido en esto:“Vivo yo, mas no yo sino Cristo vive en mi.”

El segundo criterio es: deberían adoptar y practicar en sus propias vidas cada cualidad que tenga el Maestro; y el tercero criterio es: vivan estrictamente de acuerdo a lo que diga el Maestro, al pie de la letra, sin considerar lo que les diga la mente o lo que prefiera el corazón.

Una vez fue mi obligación de dar un Satsang en Lahore. En esa ocasión visité a mi Maestro quien residía en Beas, y llegué ahí más o menos a las doce de la noche. Tenía la suerte de que se me permitía ver a mi Maestro a cualquier hora. El vivía en el tercer piso y subí a verlo. Se estaba haciendo tarde y tuve la idea de quedarme con mi Maestro y asignar a otra persona para que diera el Satsang. Se llegó la hora de partir a Lahore y el Maestro me dijo: “¿No tienes que dar un Satsang en Lahore?” “Sí”, le contesté. “Muy bien, entonces ve”. Y así, naturalmente tomé el tren a Lahore y di el Satsang.

Les he dado tres cosas para poder juzgar si han desarrollado amor verdadero por el Maestro. El es la morada de todas las buenas cualidades. Todas las cualidades de Dios se reflejan en el Maestro. Vivan de acuerdo a ellas, adóptenlas en sus vidas y vivan estricta- y literalmente a lo que El dice. Respeten más Sus palabras que Su cuerpo. Si hay cuatro o cinco niños y uno de ellos vive de acuerdo a la voluntad y placer de su padre, sin pedirle nada, mientras que los demás le piden esto o aquello, sin vivir conforme a lo que el padre les dice, ¿a quién amará el padre más? Por eso traten de ganarse la complaciencia del Maestro, viviendo como les he dicho. Desarrollen aquellas cualidades que Él tiene en Su vida y escríbanlas en sus vidas y no sobre papel.

Les di el ejemplo del pandit Guru Dutt que era discípulo de Swami Dayanand, el fundador del Arya Samaj. Cuando le dieron que escribiera la historia de Swami Dayanand, dijo que lo haría. Pasaron dos, tres meses, un año. Le preguntaron acerca de su obra y él contestó: “Bueno, estoy escribiendo”. Pasaron dos o tres años y le volvieron a preguntar cuánto había escrito. El contestó: “Estoy escribiendo incesantemente”. “Oh, ¿qué has escrito después de todo?, le preguntaron. Escribir la historia de la vida del Maestro significa sencillamente llevar Su vida en nuestra propia vida. Yo estoy escribiendo en mi propia vida. Esta clase de discípulos hacen maravillas a causa de Dios en Él.

Hoy han escuchado tres cosas: La primera es tener el criterio para juzgar si han desarrollado verdadero amor por el Maestro. A pesar de que los reprenda, se sentirán atraídos a Él. La segunda es tener en la vida propia aquellas cualidades de Dios que se reflejan en el Maestro. Estas son: sencillez y palabras amables llenas de humildad. La tercera es vivir estrictamente de acuerdo a lo que Él dice, sin preocuparse ni siquiera por la vida propia.

Si dejan todo en manos del Maestro, Él tendrá que hacerse cargo del hijo. Estas son pues, las tres cosas que hoy les he explicado. Esto no se encuentra en los libros en forma tan comprensible ni tan detalladamente como lo transmiten estas charlas matinales. Si ustedes desean ser amados por el Maestro, entonces vivan conforme a lo que El dice. Tienen que entender que Él nunca los abandonará. Cristo dijo: “Nunca te desamparé ni te abandonaré hasta el fin del mundo”.

El Maestro nunca abandona al discípulo. El es Dios dentro del discípulo, ¿cómo podría abandonarlos? Somos creados por Él. Ustedes son Dios dentro de ustedes mismos, son micro-dioses. El Maestro trata de manifestar en ustedes al Dios manifestado en El haciendo que vivan estrictamente de acuerdo a lo que Él dice, y pidiéndoles que copien Su vida. Estas son las cosas principales que debemos aprender y practicar en nuestra propia vida.